Durante meses, el mercado trató el conflicto entre Estados Unidos e Irán como un riesgo geopolítico concentrado principalmente en el Estrecho de Hormuz. Esa lectura empieza a quedarse corta.
Este martes, los hutíes de Yemen atacaron Khamis Mushait, Abha, Najran y Jazan, en el sur de Arabia Saudí. Las autoridades saudíes informaron de 73 heridos y de incendios en instalaciones petroleras. Jazan, además de ser una gran ciudad portuaria del Mar Rojo, alberga una importante refinería y una central eléctrica. El episodio amplía el riesgo energético más allá del Estrecho de Hormuz.
Brent vuelve a rozar los US$100
El Brent alcanzó US$99,46 durante la sesión del martes, su máximo desde el 24 de julio, antes de retroceder. Más tarde cotizaba alrededor de US$98. El movimiento refleja tanto una oferta física más ajustada como una prima de riesgo geopolítico creciente.
Los envíos de crudo de productores de Oriente Medio rondan actualmente los 11 millones de barriles diarios, frente a unos 18 millones antes del inicio de la guerra con Irán, según Argus citado por Reuters. La pérdida es considerable, pero varios amortiguadores siguen evitando una ruptura mucho mayor del precio internacional.
Hormuz: menos tráfico, pero no un cierre total
En la semana anterior a la reanudación de los combates del 30 de agosto circulaban aproximadamente 8–9 millones de barriles diarios por Hormuz. Desde entonces los flujos han caído por debajo de 2 millones en algunos momentos. Rystad sitúa la media móvil diaria actual alrededor de 4–5 millones. Durante la tregua de julio, los envíos llegaron a 16 millones de barriles diarios, un nivel comparable con el previo a la guerra.
Los datos de tráfico muestran también la fragilidad de la ruta: el lunes pasaron por Hormuz siete buques de materias primas, frente a ocho el domingo, según Kpler. Estas cifras pueden subestimar el tráfico real porque algunos barcos navegan con los transpondedores apagados.
La alternativa del Mar Rojo tampoco está libre de presión
Arabia Saudí ha intentado sortear Hormuz enviando petróleo hacia el oeste, pero Yanbu también está bajo presión por el bloqueo naval de los hutíes. Sus exportaciones cayeron a 1,429 millones de barriles diarios en agosto, mínimo de seis meses, frente a una media de 3,9 millones durante los tres meses anteriores.
Otros desvíos ayudan a compensar parte del déficit. Las exportaciones desde Sidi Kerir, en Egipto, alcanzaron 2,139 millones de barriles diarios en agosto, más del doble que en junio. Irak recuperó aproximadamente 2,34 millones de barriles diarios y Emiratos Árabes Unidos mantuvo cerca de 2,9 millones.
¿Por qué Brent todavía no está claramente por encima de US$100?
La oferta fuera de la OPEP es una parte de la respuesta. Estados Unidos, Canadá y Guyana aumentarían conjuntamente su producción en unos 1,4 millones de barriles diarios durante 2026, según Rystad Energy. Al mismo tiempo, la destrucción de demanda sigue siendo significativa y China dispone de reservas estimadas por Kpler en 1.170 millones de barriles.
Pero el mercado físico cuenta una historia más tensa. El lunes, los futuros de Omán cotizaron a US$104,54 y el Dubai cash a US$105,10. Las primas para cargamentos próximos también han aumentado. Es decir: el benchmark internacional todavía encuentra amortiguadores, mientras conseguir barriles físicos concretos se vuelve más caro.
El verdadero riesgo puede no ser tocar US$100
Para los mercados, un salto puntual por una noticia militar puede revertirse. Un escenario más incómodo sería mantener durante semanas o meses un petróleo cercano o superior a US$100. Energía y transporte más caros pueden trasladarse a los costes empresariales, después a la inflación y finalmente a las expectativas sobre los bancos centrales.
La conexión ya es visible en Estados Unidos. El rendimiento del Treasury a diez años se situaba este martes alrededor del 4,786%, mientras los operadores asignaban aproximadamente un 60% de probabilidad a una subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre. La reunión de la Fed será el 15–16 de septiembre.
Dólar, oro, Bitcoin y bolsa: la misma cadena de transmisión
Si un petróleo persistentemente caro alimenta las expectativas de inflación, los rendimientos de los bonos pueden mantenerse elevados y las condiciones financieras endurecerse. El dólar puede beneficiarse de tipos estadounidenses más altos y de la búsqueda de seguridad, mientras las acciones sensibles al coste del capital pueden sufrir presión.
El oro recibe apoyo como refugio geopolítico, pero compite al mismo tiempo con rendimientos elevados. Bitcoin mantiene una narrativa de activo alternativo, aunque a corto plazo sigue siendo sensible a la liquidez y al apetito global por riesgo. Por eso, mirar únicamente el barril ya no basta: el petróleo puede convertirse en el puente entre Oriente Medio, inflación, Fed y valoración de activos.
Un colchón estadounidense mucho más pequeño
La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos cayó la semana pasada en unos 1,2 millones de barriles hasta 285,4 millones, el nivel más bajo desde noviembre de 1982, según el Departamento de Energía. Estados Unidos conserva una reserva de emergencia, pero el volumen disponible es mucho menor que en otros episodios históricos.
Fuentes: Reuters; Argus; Rystad Energy; Kpler; Departamento de Energía de EE.UU. Datos comprobados y actualizados al 8 de septiembre de 2026. Contenido informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero.
