China vuelve a movilizar sus herramientas de apoyo bursátil tras un octubre que golpeó la confianza de los inversores. El Banco Popular de China anunció este lunes una operación de intercambio de activos prevista para el 3 de noviembre, con solicitudes de financiación superiores a los 100.000 millones de yuanes, equivalentes a unos US$15.000 millones.
La medida llega después de que el CSI 300, que reúne grandes compañías cotizadas en Shanghái y Shenzhen, perdiera un 8,5% en octubre, su peor resultado mensual desde comienzos de 2016. La debilidad económica y las fuertes correcciones de las acciones tecnológicas han aumentado la presión sobre el mercado y sobre las autoridades para contener el deterioro de las expectativas.
Según el anuncio del banco central, 31 sociedades de valores y gestoras de fondos han presentado necesidades de financiación. Los intercambios tendrán un plazo de un año, con posibilidad de prórroga según las circunstancias. El importe solicitado todavía debe distinguirse del volumen que finalmente se adjudique y de las compras de acciones que se materialicen después.
El mecanismo, conocido por las siglas SFISF, permite a las entidades elegibles intercambiar determinados activos de sus carteras por títulos de elevada liquidez, como deuda pública o instrumentos del banco central. Esos títulos facilitan la obtención de financiación para invertir en bolsa. Por tanto, el anuncio no equivale a una compra directa de acciones por parte de la autoridad monetaria.
La herramienta fue presentada en 2024 para ampliar la capacidad de financiación de intermediarios, fondos y aseguradoras. Entre los activos admitidos como garantía figuran bonos, fondos cotizados de acciones y participaciones en compañías del CSI 300. El diseño del programa establece que los recursos obtenidos se destinen a inversiones bursátiles.
La intervención tiene también una dimensión de confianza. Al facilitar financiación a instituciones capaces de comprar acciones, Pekín busca reforzar la demanda en un momento de incertidumbre. Sin embargo, disponer de liquidez no elimina los riesgos de las empresas ni garantiza una recuperación sostenida de sus cotizaciones.
El apoyo financiero puede aliviar tensiones a corto plazo, pero la evolución posterior dependerá también de los beneficios empresariales, de las perspectivas económicas y de la disposición de los inversores a asumir riesgo. Una mejora duradera exige que la confianza alcance a compradores que no dependan de estos mecanismos oficiales.
Para quienes mantienen exposición a China mediante acciones o fondos, el siguiente dato relevante será el resultado de la operación del martes: cuánto se adjudica y cómo se transmite esa financiación al mercado. El anuncio confirma la voluntad de las autoridades de respaldar la estabilidad bursátil; su eficacia se medirá en la ejecución y en la respuesta de los inversores.