La revolución de la inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa. Después de años dominados por modelos, GPU y centros de datos, la competencia empieza a extenderse hacia el mundo físico: chips especializados, memoria avanzada, infraestructura y máquinas capaces de ejecutar inteligencia artificial fuera de una pantalla.
OpenAI y Samsung: la batalla también se juega en los chips
OpenAI confirmó el 9 de septiembre que profundiza su cooperación con Samsung Electronics en el desarrollo de chips de próxima generación. La relación se suma al papel de Samsung y SK Hynix como potenciales proveedores de memoria para la infraestructura Stargate.
Amazon y Qualcomm amplían el mapa de la infraestructura AI
Qualcomm anunció el 8 de septiembre una colaboración de varias generaciones con Amazon para desarrollar silicio personalizado y soluciones de conectividad para la infraestructura de inteligencia artificial de AWS. Según Reuters, las compras contempladas durante la relación podrían alcanzar hasta 60.000 millones de dólares, sujetas a la evolución y condiciones del acuerdo.
El movimiento refuerza una tendencia: el gasto en IA se está repartiendo entre más capas del ecosistema, desde aceleradores y memoria hasta redes, inferencia y diseño de chips específicos.
Del centro de datos al robot
La siguiente frontera es la llamada “Physical AI”: sistemas que perciben el entorno, razonan y ejecutan acciones mediante robots, vehículos y maquinaria. NVIDIA ha impulsado esta idea mediante su plataforma Jetson y modelos orientados a simulación y robótica, mientras fabricantes industriales desarrollan nuevas aplicaciones para fábricas, logística, inspección y automatización.
Una cadena tecnológica cada vez más integrada
El semiconductor aporta capacidad de cálculo. El modelo interpreta datos y toma decisiones. Sensores, motores y robots convierten esas decisiones digitales en acciones físicas.
Esta convergencia abre oportunidades, pero también riesgos. La robótica continúa enfrentándose a costes elevados, seguridad, fiabilidad, consumo energético y dificultades para operar en entornos impredecibles. Por eso, el crecimiento de la inversión no garantiza que todos los proyectos o compañías terminen siendo rentables.
¿La segunda fase del boom de la IA?
La primera fase del auge de la inteligencia artificial estuvo dominada por modelos, GPU, centros de datos y cloud. La segunda podría ampliar la tecnología hacia manufactura, transporte, logística, agricultura y otras actividades del mundo físico.
Para los mercados, la pregunta ya no es únicamente quién construye el modelo más potente. También importa quién controla los semiconductores, la memoria, la conectividad y las plataformas que permitirán llevar la IA al mundo físico.
La próxima revolución de la IA podría no ocurrir dentro de una pantalla. Podría caminar, conducir, fabricar y trabajar. Y detrás de prácticamente cada una de esas acciones habrá una pieza esencial: el chip.
Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión.
