El Grand Palais vuelve a ofrecer a Chanel algo difícil de reproducir en un escaparate: espacio para convertir una colección en un acontecimiento. El pasado 5 de octubre, Matthieu Blazy presentó allí sus propuestas para la primavera-verano de 2027. Sobre la pasarela aparecieron transparencias, trajes de tweed más ligeros y estampados animales. Entre los invitados estaban Dua Lipa, Nicole Kidman y Pedro Pascal. La ropa compartía protagonismo con el escenario y con quienes habían acudido a verla.

Blazy trabaja con una herencia reconocible. El tweed, los bolsos acolchados y los zapatos bicolores permiten identificar la casa sin necesidad de leer una etiqueta. Su propuesta modifica proporciones, tejidos y combinaciones para renovar ese lenguaje. En las notas de la colección, Chanel describe una exploración de las distintas etapas de Gabrielle Chanel, con la libertad de movimiento como hilo conductor.

Esa renovación también tiene una prueba comercial. Según informó Reuters tras el desfile, las primeras colecciones de Blazy habían atraído nuevos clientes y contribuido a impulsar las ventas. La recepción ofrece una señal favorable, aunque todavía no permite aislar cuánto corresponde al diseñador y cuánto al conjunto de campañas, productos y decisiones comerciales de la compañía.

Las cuentas muestran la dimensión de esa estructura. Chanel cerró 2025 con ingresos de 19.269 millones de dólares, un 3 % más que el año anterior en términos publicados. El beneficio operativo alcanzó los 4.712 millones, mientras el beneficio después de impuestos descendió un 14,3 %, hasta los 2.913 millones. El crecimiento de las ventas convivió, por tanto, con una caída del resultado final.

Son cifras del grupo completo. Incluyen moda, marroquinería, perfumes, cosmética, relojería y joyería. Tampoco constituyen un balance de la gestión creativa de Blazy: su primera colección para Chanel se presentó en octubre de 2025. Atribuirle los resultados de todo aquel ejercicio confundiría el calendario de la pasarela con el de las cuentas.

La compañía destinó 2.395 millones de dólares a actividades de marca y relación con los clientes durante 2025. Esa cifra no es el presupuesto de sus desfiles. Chanel no desglosa en el comunicado financiero el coste de cada presentación, de modo que no existe ahí una base para calcular cuánto costó el espectáculo del Grand Palais ni qué rendimiento obtuvo.

Otra parte de la inversión resulta menos visible. El director financiero, Philippe Blondiaux, explicó que la empresa dedicó más de 700 millones de dólares a adquirir proveedores especializados durante el ejercicio. Conservar materiales, conocimientos y capacidad de fabricación forma parte del negocio tanto como presentar una nueva colección.

La pasarela concentra ese trabajo en unos minutos. Después empieza un recorrido más lento: producir las prendas, distribuirlas y encontrar compradores. Un bolso puede prolongar comercialmente una colección; una imagen puede mantenerla presente durante meses. Pero ni los aplausos ni la primera fila permiten anticipar por sí solos las ventas.

Detrás del tweed hay una empresa que debe renovar el interés por sus productos sin perder los rasgos que permiten reconocerlos. El desfile hace visible esa apuesta. Las tiendas y las próximas cuentas mostrarán hasta dónde llega.

Fuentes: Chanel Limited, resultados financieros del ejercicio 2025 publicados el 19 de mayo de 2026; documentación oficial de la colección primavera-verano 2027; Reuters, información de Helen Reid del 5 de octubre de 2026. Consulta editorial: 31 de octubre de 2026. Las cifras financieras corresponden al conjunto del grupo en 2025; la inversión en actividades de marca no equivale al presupuesto de los desfiles. Fotografía de archivo difundida por Town & Country; no corresponde a la presentación de octubre de 2026.
No es consejo de inversión.