Tres estaciones de bombeo del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita fueron alcanzadas por drones el 10 de septiembre. El ataque, procedente de Irak, interrumpió el flujo de petróleo por una infraestructura que permite al reino llevar crudo desde sus yacimientos orientales hasta la costa del mar Rojo.

Semanas después, una investigación de Associated Press ha puesto el foco en lo que ocurría sobre el territorio saudí antes y después de ese y otros ataques. Según la agencia, datos de una empresa privada de inteligencia geoespacial y testimonios de funcionarios apuntan a que información vinculada a satélites rusos habría ayudado a grupos respaldados por Irán a identificar objetivos petroleros y militares.

La firma AURORAH Geosignal Intelligence examinó 40 ataques con misiles y drones contra Arabia Saudita, registrados entre el 1 de julio y el 19 de octubre. De acuerdo con su análisis, en todos los casos se observó actividad de satélites gubernamentales y militares rusos sobre las zonas atacadas durante los días anteriores y posteriores.

La coincidencia, por sí sola, no demuestra que Rusia transmitiera imágenes o datos a los responsables de los ataques. La investigación de AP recoge, además del análisis de AURORAH, declaraciones de funcionarios y de un analista de inteligencia que sostienen que los hutíes de Yemen y otros aliados de Irán se han beneficiado de información rusa. Según esas fuentes, asesores iraníes analizaban y trasladaban la información a las fuerzas sobre el terreno.

Entre los consultados por la agencia figura un alto dirigente hutí, que habló bajo condición de anonimato. El funcionario afirmó que asesores iraníes en Yemen proporcionaban a los rebeldes datos basados en inteligencia satelital rusa para ayudarles a seleccionar objetivos.

Las autoridades rusas no ofrecieron una respuesta inmediata cuando AP les preguntó por las acusaciones y los hallazgos de AURORAH. La agencia también informó de declaraciones de un funcionario saudí que señaló que Irán y los hutíes reciben inteligencia de elementos rusos y chinos, incluidos en ocasiones actores comerciales.

El ataque al oleoducto Este-Oeste tiene importancia para el mercado energético por la ruta que permite cubrir. La conducción atraviesa Arabia Saudita hasta el mar Rojo y ofrece una alternativa para exportar crudo sin utilizar el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el petróleo del Golfo Pérsico.

Cuando la navegación por Ormuz se ve amenazada, disponer de una ruta alternativa ayuda a reducir la dependencia de ese corredor marítimo. Pero el ataque de septiembre mostró que una infraestructura terrestre también puede convertirse en objetivo. El daño a estaciones de bombeo puede interrumpir el transporte incluso cuando los yacimientos y los puertos siguen operativos.

Para las empresas petroleras y sus clientes, la seguridad del suministro no depende únicamente de cuánto crudo se extrae. También importa que pueda llegar a los mercados. Un ataque a un oleoducto, una terminal o un petrolero puede obligar a cambiar rutas, contratar transporte más costoso o aumentar las coberturas de seguros.

Si las interrupciones se prolongan o afectan a una parte significativa de la oferta, la presión sobre el precio del petróleo puede trasladarse al combustible, al transporte y a los costes de las empresas. La magnitud del efecto depende, entre otros factores, de las reservas disponibles, de la capacidad de otros productores y de la duración del daño.

La investigación de AP añade otra dimensión a ese riesgo: el papel que puede desempeñar la información obtenida desde el espacio en un conflicto que afecta a infraestructuras energéticas. Las imágenes de satélite se utilizan para observar instalaciones y movimientos sobre el terreno; la acusación recogida por la agencia es que parte de esa inteligencia habría llegado a grupos que atacan objetivos saudíes.

Por ahora, no se ha establecido una reacción bursátil atribuible específicamente a la publicación de AP. Lo que sí muestra el ataque de septiembre es la vulnerabilidad de una ruta concebida para mantener el petróleo saudí en movimiento cuando el paso por Ormuz se vuelve más peligroso.

Fuente: Associated Press, investigación de Sarah El Deeb y Samy Magdy publicada el 27 de octubre de 2026, con datos de AURORAH y declaraciones de fuentes consultadas por la agencia.
No es consejo de inversión.