Tirana vivió este miércoles una nueva jornada de protestas estudiantiles en la que se registraron incendios en el Ministerio de Educación y en una sucursal cercana de Raiffeisen Bank, según Reuters. La policía empleó gases lacrimógenos y cañones de agua. Las imágenes verificadas por la agencia mostraban a algunos participantes lanzando ladrillos y derribando barreras metálicas. La movilización volvió a situar al gobierno del primer ministro Edi Rama bajo presión.
Antes de los enfrentamientos, la jornada había comenzado en las aulas. Estudiantes de Medicina, del Politécnico de Tirana y de otras facultades suspendieron las clases y marcharon hacia el ministerio. También hubo un boicot en la Facultad de Economía de la Universidad Aleksandër Xhuvani, en Elbasan, y entre alumnos del instituto Partizani, en la capital. El medio local Citizens.al recogió una consigna que acompañaba la marcha: «El futuro es nuestro», traducida del original. La concentración estaba convocada para las 14:00, hora albanesa.
Los organizadores sitúan las condiciones universitarias, el coste de los estudios, las ayudas económicas y las posibilidades de encontrar trabajo después de graduarse entre los motivos de la protesta. Son demandas que afectan directamente a las cuentas de una familia: cuánto puede dedicar a la formación de sus hijos y qué oportunidades encontrarán estos cuando terminen. En la movilización del martes también se expresaron críticas a la desigualdad y al funcionamiento del gobierno.
El balance policial conocido este miércoles corresponde a los incidentes del martes 13 de octubre. La Policía del Estado comunicó 16 arrestos y procedimientos penales contra otras 49 personas. Informó, además, de seis agentes heridos. Esas cifras no constituyen un balance definitivo de la jornada del miércoles.
Según el comunicado policial, durante los hechos del martes se dañaron ventanas, muros y cerramientos del Ministerio de Educación, además de señalización y establecimientos privados. La institución también informó de la entrada forzada en el Ayuntamiento de Tirana y de un incendio en su primera planta. Las investigaciones continúan bajo la dirección de la Fiscalía de Tirana. Los hechos atribuidos a los sospechosos siguen sujetos a investigación; los arrestos no equivalen a condenas.
La respuesta de las autoridades ha puesto el foco en la violencia. La viceprimera ministra Albana Koçiu afirmó el martes que «la violencia nunca será una solución», en traducción de sus declaraciones recogidas por Reuters. Su posición plantea una distinción necesaria para entender la jornada: las reivindicaciones estudiantiles y los actos violentos deben examinarse por separado.
También está bajo escrutinio la intervención policial. La Delegación de la Unión Europea en Albania expresó preocupación por la escalada y señaló que conocía denuncias de uso excesivo de la fuerza contra manifestantes y periodistas. Según su declaración, reproducida por medios albaneses, pidió actuaciones proporcionales, respeto a los derechos fundamentales e investigaciones prioritarias sobre esas denuncias. Instó a todas las partes a reducir la tensión y buscar un diálogo constructivo.
Las perspectivas laborales que preocupan a los estudiantes tienen un contexto estadístico concreto. INSTAT, el instituto oficial de estadística de Albania, estimó una tasa de desempleo del 8,3% para la población activa de 15 años o más en el segundo trimestre de 2026. El dato, publicado el 10 de septiembre, era 0,2 puntos porcentuales inferior al del mismo trimestre de 2025. La encuesta estimaba 104.616 personas desempleadas. Son cifras nacionales, no un indicador exclusivo de jóvenes o graduados.
La mejora del desempleo general no permite saber, por sí sola, qué empleo encuentra un recién titulado, cuánto cobra o si trabaja en aquello para lo que se formó. Tampoco mide el esfuerzo económico de cada hogar para sostener los estudios. Esa distancia entre un indicador nacional y una trayectoria personal ayuda a entender por qué las demandas sobre educación y empleo pueden persistir incluso cuando una estadística mejora.
Los incendios y los daños introducen, además, costes para instituciones, negocios y trabajadores. Sin una valoración publicada y verificable, no es posible asignarles una cantidad. El incendio de una oficina bancaria es un incidente grave, pero no demuestra por sí mismo una crisis del sistema financiero.
La cuestión que queda abierta en Tirana es cómo responder a las demandas mientras se investigan los enfrentamientos y las denuncias sobre la actuación policial. Para los estudiantes que han abandonado las aulas, el problema empieza antes de obtener el diploma: pagar una formación y confiar en que les permita construir una vida después.