La relación económica entre Alemania y China vuelve al centro del debate. Nuevos datos analizados por el Instituto de la Economía Alemana (IW) muestran un aumento aproximado del 33% de la inversión directa alemana en China durante la primera mitad de 2026.

El dato resulta especialmente llamativo porque llega mientras Berlín y la Unión Europea llevan años hablando de de-risking: reducir vulnerabilidades estratégicas sin romper los vínculos comerciales con China. Para las empresas, sin embargo, reducir riesgos no significa necesariamente dejar de invertir en uno de los mayores mercados industriales del mundo.

China sigue siendo un mercado industrial difícil de ignorar

Automoción, maquinaria, química y tecnología industrial han construido durante décadas una presencia importante en China. Para muchos grupos alemanes, invertir allí no responde únicamente a la posibilidad de exportar desde Europa. También significa producir cerca del cliente, competir con fabricantes locales y conservar una posición dentro de cadenas de suministro que se están reorganizando.

Al mismo tiempo, la competencia china se ha vuelto más intensa. Empresas alemanas que antes encontraban en China principalmente un mercado de crecimiento se enfrentan ahora a rivales locales capaces de competir en precio, tecnología y escala, especialmente en sectores como el automóvil eléctrico y determinados segmentos industriales.

El contraste con Estados Unidos

El estudio del IW señala, al mismo tiempo, una caída pronunciada de las inversiones alemanas en Estados Unidos durante el periodo analizado. Esa divergencia merece atención, pero no permite concluir por sí sola que las empresas alemanas estén «eligiendo China» frente a Estados Unidos.

Los flujos de inversión directa pueden variar considerablemente entre semestres. Una adquisición, la construcción de una planta, operaciones intragrupo o el calendario de grandes proyectos pueden alterar las cifras. Por eso, una fotografía de seis meses debe interpretarse como una señal relevante, no como prueba de un cambio estructural definitivo.

Menos dependencia no significa menos presencia

Ahí aparece la aparente contradicción. Alemania busca reducir determinados riesgos vinculados a China, pero sus empresas necesitan seguir compitiendo dentro del mercado chino. El objetivo del de-risking europeo nunca ha sido equivalente a una desconexión completa.

Además, el comercio y la inversión no siempre se mueven en la misma dirección. Una empresa puede exportar menos desde Alemania y, al mismo tiempo, producir más dentro de China para abastecer al propio mercado chino. Esa diferencia es fundamental para interpretar los datos sin convertirlos en un titular geopolítico simplista.

Una economía mundial cada vez más fragmentada

Aranceles, controles tecnológicos, subsidios industriales y tensiones entre Washington, Pekín y Bruselas están modificando las decisiones empresariales. Las multinacionales intentan mantener acceso a varios mercados mientras reducen la exposición a posibles interrupciones políticas o comerciales.

Para Alemania, cuya economía depende en gran medida de la industria y del comercio exterior, este equilibrio es particularmente delicado. China continúa ofreciendo escala y capacidad manufacturera; Estados Unidos sigue siendo un mercado esencial y un destino de inversión de primer orden. Las empresas alemanas tienen razones económicas para conservar presencia en ambos.

Contenido informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión.