WASHINGTON. Cuando Donald Trump reciba a Xi Jinping el 24 de septiembre, buena parte de la atención estará puesta en los aranceles. Debajo de esa discusión, sin embargo, hay una negociación más concreta: agricultura, energía y minerales críticos.

La soja, el petróleo, el gas y las tierras raras pertenecen a mercados muy diferentes, pero juntos describen una relación económica que sigue siendo difícil de separar. Washington quiere vender más productos y obtener un acceso más previsible a determinados minerales críticos. Pekín busca mantener abiertos sus mercados y aliviar algunas restricciones que afectan a sus empresas y al acceso a tecnología estadounidense.

La soja, la parte más directa

En 2024, las exportaciones agrícolas estadounidenses a China alcanzaron aproximadamente 29.000 millones de dólares. La soja continúa siendo una de las piezas centrales. La Casa Blanca ha señalado que China se comprometió a comprar 25 millones de toneladas métricas de soja estadounidense al año hasta 2028. Pekín no ha confirmado públicamente ese compromiso en los mismos términos, aunque Reuters señala que el ritmo de compras es compatible con ese objetivo.

Washington también ha hablado de compras agrícolas adicionales por 17.000 millones de dólares. Maíz y sorgo figuran entre los productos que podrían beneficiarse si se reducen o exceptúan algunos aranceles. Para Estados Unidos significa colocar producción agrícola; para China, asegurar abastecimiento y conservar una herramienta flexible dentro de la negociación.

Energía: contratos y rutas no siempre coinciden

Entre 2020 y 2024, las importaciones chinas de energía estadounidense oscilaron aproximadamente entre 7.500 y 12.000 millones de dólares anuales. Después, los aranceles chinos del 10% al 15% sobre productos energéticos estadounidenses redujeron fuertemente esos flujos.

La energía vuelve ahora a aparecer alrededor de las conversaciones comerciales. Eso no significa que una reducción de aranceles vaya a enviar inmediatamente grandes volúmenes de LNG estadounidense a China. Algunas compañías chinas han mantenido contratos de largo plazo con productores de Estados Unidos y posteriormente han revendido cargamentos a compradores de otros países. El contrato puede ser estadounidense sin que el destino físico final del gas sea China.

Tierras raras: la dependencia cambia de dirección

En minerales críticos la relación se invierte. China conserva una posición dominante en varias etapas de producción y procesamiento de tierras raras. Washington busca un suministro más estable para sectores que van desde automóviles y semiconductores hasta la industria aeroespacial.

Un ejemplo es el itrio (yttrium), utilizado en aplicaciones industriales y en recubrimientos capaces de soportar temperaturas extremas. Los controles chinos introducidos en 2025 volvieron irregulares algunos suministros hacia Estados Unidos y expusieron la importancia de materiales que rara vez aparecen en los titulares.

Tecnología y minerales, dos ventajas distintas

Pekín busca alivio en determinadas restricciones estadounidenses que dificultan el acceso de compañías chinas a tecnología avanzada. Washington, por su parte, quiere mayor previsibilidad en el suministro de minerales críticos. Estados Unidos mantiene ventajas importantes en tecnología; China, en determinadas cadenas de minerales y procesamiento. Ninguna de las dos posiciones equivale a independencia económica.

Reuters informó además de que se prepara una posible delegación empresarial china para la visita de Xi, con nombres de compañías como BYD, CATL, Xiaomi, Gotion, Hisense y Bank of China entre los considerados. La composición no es definitiva, por lo que la lista no debe entenderse como confirmada.

Fuentes: Reuters, 17–18 septiembre 2026. Los compromisos atribuidos a una sola parte se presentan como tales. Los flujos comerciales y las listas de delegaciones pueden actualizarse.
Contenido informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión.