La Fórmula 1 se decide en la pista, pero una parte cada vez mayor de su éxito se construye lejos de ella. Derechos de televisión, contratos con circuitos, patrocinadores, hospitalidad, licencias y una maquinaria comercial internacional han convertido el campeonato en un negocio que en 2025 generó 3.873 millones de dólares, frente a 3.411 millones un año antes.
El crecimiento no depende únicamente de vender más entradas. Formula One Management explota comercialmente el campeonato principalmente mediante tres grandes vías: derechos audiovisuales, acuerdos con los promotores de los Grandes Premios y patrocinio. A ellas se suman actividades como hospitalidad, licencias y otros servicios asociados al campeonato. En 2025, los ingresos principales alcanzaron 3.086 millones de dólares, mientras que otras actividades aportaron otros 787 millones.
Y una parte considerable de ese dinero vuelve a las escuderías. Liberty Media registró alrededor de 1.400 millones de dólares en pagos a los equipos durante 2025, sin contar determinados incentivos vinculados al Concorde Agreement. El resultado operativo de Formula 1 alcanzó los 632 millones de dólares, frente a 492 millones en 2024.
Una carrera también es economía local
Madrid acaba de ofrecer un ejemplo especialmente visible. El nuevo Gran Premio de España celebrado en MADRING entre el 11 y el 13 de septiembre llegó acompañado de una estimación de PwC que situaba su impacto económico en aproximadamente 467 millones de euros, además de más de 8.850 empleos. Son estimaciones de impacto, no ingresos directos de Formula 1, pero muestran por qué las ciudades compiten por entrar en el calendario.
Un Gran Premio mueve mucho más que las veinte plazas de la parrilla. Hoteles, restauración, transporte, montaje, seguridad, publicidad, espacios corporativos y turismo participan durante días en una economía temporal creada alrededor del circuito. Por eso una carrera puede ser al mismo tiempo un espectáculo deportivo, un producto televisivo y una herramienta de promoción internacional para una ciudad.
La pantalla también forma parte del circuito
La televisión continúa siendo una pieza central del modelo. Apenas unos días antes de la carrera de Madrid, Formula 1 y DAZN prolongaron hasta 2030 su acuerdo para España, Portugal y Andorra. El contrato cubre entrenamientos, clasificación, Sprint y Grandes Premios, además de Formula 2, Formula 3, F1 Academy y Porsche Supercup. Formula 1 calcula una base conjunta de 17,9 millones de aficionados en España y Portugal.
El valor está precisamente ahí: una carrera dura unas horas, pero el producto comercial vive durante prácticamente todo el año.
El coche es también un escaparate
Después están los patrocinadores. Los logotipos que aparecen sobre un monoplaza, en los boxes, en los monos de los pilotos o alrededor del circuito forman parte de un mercado global de exposición. Una marca no compra simplemente espacio sobre un coche. Compra asociación con una competición distribuida internacionalmente, contenido digital, experiencias para clientes y presencia durante una temporada que atraviesa numerosos mercados.
Veinte coches, una industria mucho mayor
Lo que el espectador ve es relativamente sencillo: pilotos intentando llegar antes que los demás a la bandera a cuadros. Detrás existe algo mucho más complejo: propietarios de derechos, equipos, fabricantes, televisiones, promotores, patrocinadores, ciudades, empresas tecnológicas, operadores de hospitality y millones de espectadores distribuidos por numerosos mercados.
En 2025 se disputaron 24 Grandes Premios. Esos 24 fines de semana sostuvieron una actividad de Formula 1 cercana a los cuatro mil millones de dólares de ingresos anuales.
La velocidad sigue siendo el producto que atrae al público. El negocio consiste en todo lo que se ha construido alrededor de ella.
Fuentes: Liberty Media, Formula 1 y datos de impacto económico de PwC difundidos por Santander. Datos consultados el 18 de septiembre de 2026.
