NUEVA YORK. Una pérdida extraordinaria puede empezar en una posición concreta, pero en los mercados modernos rara vez existe de forma aislada. El episodio que afectó a Jane Street ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión menos visible que las cifras: cómo se conectan las grandes firmas de trading con los bancos que las financian y con el resto de sus contrapartes.
El punto de partida está en Situational Awareness, el fondo creado por el exinvestigador de OpenAI Leopold Aschenbrenner. En julio, una fuerte caída de acciones vinculadas a la inteligencia artificial y los semiconductores golpeó posiciones apalancadas del fondo. Situational Awareness comunicó posteriormente a sus inversores que el valor de su cartera había caído un 67% durante aquel mes, según información publicada por Reuters.
La presión obligó al fondo a reducir posiciones y desencadenó llamadas de margen. Citadel Securities adquirió gran parte de una cartera de acciones vendida durante el episodio. El movimiento dejó de ser entonces una historia limitada a un solo fondo: las pérdidas y las necesidades de liquidez empezaron a afectar a las firmas que estaban al otro lado de las operaciones.
Según informó el Financial Times y recogió Reuters este 21 de septiembre, Jane Street habría sufrido un impacto de aproximadamente 15.000 millones de dólares durante el episodio. Reuters señaló que no pudo verificar de forma independiente esa información y que la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y Jane Street no habían respondido inmediatamente a sus solicitudes de comentarios.
La cifra llama la atención, pero el interés de los supervisores va más allá de saber cuánto perdió una compañía. La Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra están examinando la exposición de grandes bancos a firmas de trading y buscando entender cómo cambiaron esas exposiciones durante las jornadas de mayor tensión y cómo funcionaron los controles de riesgo.
Las grandes firmas de mercado operan dentro de una red de financiación, garantías y contrapartes. En condiciones normales, esa arquitectura permite mover capital con rapidez y facilita la liquidez. Cuando una posición apalancada pierde valor con fuerza, el mecanismo puede funcionar en sentido contrario: aparecen llamadas de margen, se venden activos para conseguir efectivo y los prestamistas revisan cuánto riesgo están dispuestos a mantener.
Los reguladores ya habían mostrado interés por reconstruir lo ocurrido. En agosto, la SEC solicitó información a varios bancos de Wall Street, entre ellos Goldman Sachs, JPMorgan, Citigroup y Bank of America, sobre las operaciones de Situational Awareness, su utilización del apalancamiento y sus relaciones con los prestamistas. Una solicitud de información de este tipo no implica por sí sola una acusación ni una acción sancionadora contra esas entidades.
Reuters informó también en septiembre de que JPMorgan había decidido poner fin a su relación de financiación con Situational Awareness después de las pérdidas, mientras otras entidades continuaban prestando servicios al fondo.
Por eso, la pregunta relevante no es únicamente cuánto puede perder una gran firma de trading. Es hasta dónde puede viajar una pérdida cuando detrás de una operación existe una red de crédito, margen y contrapartes.
No hay en estas informaciones evidencia de una crisis bancaria y sería incorrecto presentar el episodio de esa manera. Lo que existe es un ejercicio de supervisión para comprender mejor las conexiones financieras después de un movimiento de mercado excepcional.
En los mercados modernos, el riesgo puede comenzar en una sola posición. Pero rara vez termina en la misma mesa.
