El mercado vuelve a mirar el precio del petróleo. Pero esta vez, una parte importante de la historia no está en cuánto cuesta un barril, sino en cuántos barriles están consiguiendo salir de Oriente Medio.

Este lunes, el Brent volvió a superar los 106 dólares por barril, con avances superiores al 2% durante la mañana europea, mientras las negociaciones entre Estados Unidos e Irán continúan sin resolver las condiciones para normalizar el tráfico por el estrecho de Ormuz. El mercado sigue incorporando una prima de riesgo por una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Sin embargo, mientras la atención permanece concentrada en Ormuz, los barcos cuentan otra historia.

Las exportaciones de crudo de los principales productores de Oriente Medio alcanzaron aproximadamente 12,8 millones de barriles diarios en septiembre, según datos preliminares de Kpler publicados este lunes por Reuters. Es el volumen mensual más elevado desde el inicio de la guerra en febrero.

No significa que el mercado haya vuelto a la normalidad. Significa que está encontrando maneras de funcionar dentro de una situación que sigue siendo excepcional.

Arabia Saudí está en el centro de ese reajuste. Sus exportaciones de septiembre se recuperaron hasta aproximadamente 5,4 millones de barriles diarios, mientras el país modificaba sus rutas para mantener el crudo en movimiento. Desde Ras Tanura, su gran terminal en el Golfo, las exportaciones rondaron los 3,6 millones de barriles diarios este mes, según los datos recogidos por Reuters.

Hace apenas unas semanas, la situación era muy diferente.

Los ataques con drones obligaron a Arabia Saudí a cerrar temporalmente su oleoducto East-West, la arteria que atraviesa unos 1.200 kilómetros desde el este del país hasta Yanbu, en el Mar Rojo. La interrupción dejó temporalmente fuera de servicio precisamente la infraestructura diseñada para ofrecer una alternativa a Ormuz.

Riad respondió moviendo más petróleo hacia sus terminales del Golfo.

El 20 de septiembre, Saudi Aramco cargó alrededor de 14 millones de barriles en siete grandes petroleros VLCC cerca de Ras Tanura. Los flujos saudíes a través de Ormuz habían aumentado entonces hasta unos 2,9 millones de barriles diarios, frente a apenas 700.000 en agosto, según datos por satélite citados por JPMorgan y recogidos por Reuters.

Es una paradoja difícil de ignorar.

Arabia Saudí había construido su ruta hacia el Mar Rojo precisamente para reducir su dependencia de Ormuz. Cuando esa alternativa sufrió daños, parte del petróleo tuvo que regresar a la ruta que pretendía evitar.

El East-West volvió a operar el 22 de septiembre, aunque inicialmente con volúmenes reducidos. Dos días después, el sistema todavía estaba aumentando progresivamente el bombeo hacia Yanbu y las cargas de petroleros desde el puerto del Mar Rojo aún no se habían normalizado.

Mientras tanto, Emiratos Árabes Unidos también ha contribuido a la recuperación de las exportaciones regionales. El resultado es que Oriente Medio está consiguiendo colocar más petróleo en el mercado incluso antes de que desaparezcan los problemas que hicieron subir su precio.

Eso ayuda a entender algo que a veces se pierde cuando toda la atención queda reducida a la cotización del Brent.

El precio no depende únicamente de cuánto petróleo existe. Depende también de dónde está, por qué ruta puede salir, cuánto cuesta transportarlo, qué riesgos acepta asumir un armador y con qué rapidez puede llegar hasta una refinería.

Un barril disponible en Arabia Saudí no es todavía un barril disponible en Rotterdam, Singapur o Shanghái.

Y esa distancia se ha vuelto más cara y complicada.

Las alteraciones de las rutas saudíes ya han tenido consecuencias para algunos compradores europeos. Tras la interrupción del East-West, Aramco canceló algunas cargas destinadas a clientes europeos y desplazó una mayor parte de sus ventas hacia Asia, utilizando terminales situadas dentro del Golfo.

Por eso las cifras de septiembre ofrecen una fotografía más matizada que la que proporciona por sí solo un Brent por encima de 100 dólares.

El petróleo está saliendo.

Está saliendo en mayor cantidad que hace unas semanas.

Pero no necesariamente por las mismas rutas, con los mismos costes ni con la misma facilidad.

El mercado energético está demostrando capacidad para reorganizarse: más cargamentos desde el Golfo, recuperación progresiva del corredor hacia Yanbu y nuevas soluciones logísticas para llevar el crudo hasta sus compradores.

Eso no elimina el riesgo geopolítico. Tampoco garantiza que los flujos actuales puedan mantenerse si las condiciones vuelven a deteriorarse.

Pero sí explica por qué dos cosas aparentemente contradictorias pueden suceder al mismo tiempo: el precio puede subir mientras también aumentan las exportaciones.

En el mercado del petróleo, disponer del barril es solamente el principio.

La otra mitad del negocio consiste en conseguir que llegue hasta donde alguien está dispuesto a comprarlo.

Fuentes: Reuters, 21, 22 y 28 de septiembre de 2026; datos preliminares de Kpler y datos de seguimiento marítimo citados por Reuters. Las cotizaciones intradía corresponden a la mañana del 28 de septiembre y pueden variar durante la sesión.
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