Cuando hoy se habla de petróleo, el mapa mental suele desplazarse hacia Arabia Saudí, el Golfo Pérsico o Texas. Rumanía rara vez aparece en esa primera imagen. Sin embargo, mucho antes de que el petróleo transformara Oriente Medio en uno de los centros energéticos del planeta, las colinas de Prahova ya estaban escribiendo una de las primeras páginas de la industria moderna del crudo.

La fecha que concentra esa historia es 1857. Ese año, Rumanía se convirtió en el primer país cuya producción de petróleo quedó registrada oficialmente en las estadísticas internacionales: 275 toneladas. La precisión importa. El petróleo se conocía y se destilaba en otros lugares antes de 1857 —desde el Cáucaso hasta Galicia—, por lo que hablar del lugar absoluto donde «nació» el petróleo sería simplificar demasiado. La singularidad rumana está en otra parte: fue el primer país que apareció formalmente en las estadísticas mundiales de producción de crudo, en el momento en que la explotación comenzaba a adquirir escala industrial.

Ploiești estaba en el centro de aquella transformación. La instalación de los hermanos Marin y Teodor Mehedințeanu, levantada en las afueras de la ciudad, podía procesar alrededor de 7,5 toneladas al día. Era una planta rudimentaria vista desde la tecnología actual, pero representaba un cambio decisivo: el petróleo dejaba de ser únicamente una sustancia extraída de pozos y talleres artesanales y comenzaba a integrarse en una cadena económica de extracción, refinado, distribución y consumo.

El cliente que convirtió esa cadena en algo visible fue Bucarest. En abril de 1857, la capital empezó a utilizar petróleo lampante producido cerca de Ploiești para su alumbrado público. Las fuentes históricas recogen unas 1.000 lámparas en las calles. Bucarest se convirtió así en el primer gran centro urbano reconocido por utilizar de forma sistemática este combustible para el alumbrado público. Dos años más tarde, en 1859, el pozo de Edwin Drake en Pensilvania ayudaría a desencadenar el gran auge petrolero estadounidense. Rumanía ya estaba en el mapa.

Bucarest histórico — la capital que introdujo el alumbrado público con petróleo lampante en 1857
Bucarest histórico. En 1857, la ciudad comenzó a iluminar sus calles con petróleo lampante refinado en la zona de Ploiești.

Lo que vino después fue capital. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, el petróleo rumano atrajo compañías, tecnología e inversión extranjera. La producción pasó de aquellas 275 toneladas de 1857 a 15.900 toneladas en 1880. Surgieron empresas como Steaua Română, Româno-Americana, Concordia, Vega, Creditul Minier y Astra Română. El subsuelo de Prahova dejó de ser una curiosidad geológica y se convirtió en un activo económico que conectaba pozos, ferrocarriles, conductos, refinerías, bancos y mercados exteriores.

También se convirtió en un activo estratégico. Durante la primera mitad del siglo XX, el control del petróleo rumano dejó de ser únicamente una cuestión empresarial. Las refinerías de Ploiești fueron esenciales para el abastecimiento de la Europa continental y, durante la Segunda Guerra Mundial, su importancia para la maquinaria militar alemana las convirtió en objetivo de grandes bombardeos aliados. El mismo recurso que había iluminado Bucarest terminó formando parte de la geopolítica de una guerra mundial.

La fotografía cambia cuando se salta hasta 2026. Rumanía continúa produciendo petróleo y conserva una infraestructura de refinado relevante, pero ya no es aquel productor situado en la vanguardia mundial. En el primer trimestre de este año, la producción nacional de crudo fue de 579.400 toneladas equivalentes de petróleo, un 8,3% menos que un año antes. La Comisión Nacională de Strategie și Prognoză estima para el conjunto de 2026 unos 2,68 millones de toneladas equivalentes y prevé que el descenso continúe por el agotamiento natural de los yacimientos maduros.

La paradoja es especialmente clara cuando se mira el comercio. En el primer semestre de 2026, el déficit comercial acumulado de Rumanía en crudo y productos petrolíferos refinados alcanzó aproximadamente 2.524 millones de euros. Y el cambio más llamativo no estuvo únicamente en el petróleo que entra al país: Rumanía pasó de un superávit de 380,6 millones de euros en productos refinados un año antes a un déficit de 590,3 millones. Una economía que ayudó a construir la historia europea del refinado se encuentra hoy comprando fuera una parte creciente del valor añadido que antes producía y exportaba.

Eso no significa que la industria haya desaparecido. Petrobrazi mantiene una capacidad anual de procesamiento de 4,5 millones de toneladas y, según OMV Petrom, cubre alrededor del 35% de la demanda de combustibles de Rumanía. Petromidia, la mayor refinería del país, procesó 2,6 millones de toneladas de materias primas solo durante el primer semestre de 2026. La infraestructura existe, el conocimiento existe y la posición geográfica sigue teniendo valor. Lo que ha cambiado es el equilibrio entre producción propia, importaciones y capacidad industrial.

Ahí aparece la conexión entre 1857 y 2026. Hace casi 170 años, la ventaja de Rumanía consistía en disponer de un recurso, aprender a procesarlo y construir un mercado alrededor de él. Hoy el petróleo llega de cadenas globales mucho más complejas y la discusión ya no es quién encontró primero el crudo, sino quién captura el valor entre el pozo y el consumidor: quién extrae, quién transporta, quién refina y quién vende el producto final.

Tal vez por eso la historia rumana del petróleo merece salir de los archivos. No porque Rumanía pueda reclamar que inventó el petróleo, sino porque estuvo extraordinariamente pronto allí donde una materia prima comenzó a convertirse en industria. En 1857 fueron 275 toneladas, una refinería cerca de Ploiești y las luces de Bucarest. En 2026 son millones de toneladas, comercio internacional, grandes instalaciones y una dependencia que vuelve a recordar una vieja regla económica: poseer el recurso es importante; conservar la capacidad de transformarlo puede ser todavía más importante.

Fuentes: Geological Society of London, History of the oil and gas industry in Romania; World Energy Council; AGERPRES / datos INS y CNSP; Eurostat; OMV Petrom; Rompetrol Rafinare. Fotografías históricas aportadas por Napoleon Finanzas LATAM y reencuadradas editorialmente, sin generación por IA.
Contenido informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión.