El encarecimiento del petróleo suele aparecer primero en el surtidor. Después llega al transporte, a los costos de las empresas y al presupuesto de los hogares. Para los bancos, el problema aparece cuando quienes tienen un préstamo deben afrontar esos gastos sin que sus ingresos crezcan al mismo ritmo. La pregunta ya no es solo cuánto suben los precios, sino cuánto margen les queda a familias y empresas para seguir pagando sus deudas.
Chile ofrece una primera señal. La inflación interanual llegó al 4,1% en agosto. Ese mes, los alimentos subieron un 1,4% y el transporte, un 1,6%. El país importa petróleo, y el FMI atribuye parte del repunte inflacionario de este año al mayor costo de los combustibles y del transporte. Sin embargo, sería apresurado atribuir cada cambio en la cartera bancaria al crudo: las tasas de interés, la actividad económica y las condiciones propias de cada sector también influyen en el crédito.
Las últimas cifras publicadas por la Comisión para el Mercado Financiero permiten ver dónde está la tensión. A julio, los préstamos del sistema bancario chileno habían caído un 0,18% real frente a un año antes. La proporción de créditos con atrasos de 90 días o más pasó del 2,32% en junio al 2,46% en julio, mientras que el indicador de provisiones subió del 4,11% al 4,14%. A la vez, la rentabilidad anualizada sobre el patrimonio promedio se situó en el 15,53%. Son cifras del sistema en su conjunto: muestran bancos que siguen obteniendo beneficios mientras aumenta una medida de la morosidad, pero no permiten concluir por sí solas que hayan endurecido el crédito de forma indebida o trasladado todo el costo a sus clientes.
Brasil presenta una combinación distinta. Como exportador neto de petróleo, recibe parte de los beneficios de los precios internacionales más altos, aunque eso no elimina la presión inflacionaria interna. En septiembre, su banco central redujo la tasa Selic al 13,75% anual. El FMI considera que los bancos brasileños están bien capitalizados y tienen liquidez, pero pide prestar atención al aumento del endeudamiento de los hogares. La fortaleza del sistema bancario y la capacidad de pago de sus clientes son dos asuntos relacionados que deben examinarse por separado.
En su evaluación del sistema financiero brasileño publicada en julio, el FMI observó que el endeudamiento de hogares y empresas había aumentado pese al elevado costo de los préstamos. Ahí aparece una decisión difícil para la banca: seguir financiando a quien necesita crédito sin conceder importes que después no podrá pagar. Un balance sólido da capacidad para absorber pérdidas; no sustituye una evaluación cuidadosa de los ingresos y las deudas de cada prestatario.
Uruguay aporta un tercer punto de comparación. En una evaluación difundida el 24 de septiembre, el FMI señaló que sus bancos cuentan con capital y liquidez, y que los riesgos para el sistema siguen contenidos. También advirtió de los efectos externos de la subida del petróleo y los fertilizantes. El caso recuerda que la exposición no es igual en toda América Latina: depende de qué importa cada país, de cómo se financian sus empresas y de la deuda que ya arrastran los hogares.
Los datos disponibles permiten reconocer una capacidad de resistencia en los sistemas examinados. Las provisiones, el capital y la liquidez ofrecen tiempo para afrontar un deterioro de los préstamos. La banca debe ser más exigente al conceder crédito a hogares con poco margen para absorber nuevas subidas de precios y al vigilar a empresas cuyos costos aumentan antes de que puedan ajustar sus ingresos. Los informes revisados identifican esos riesgos; no ofrecen una comparación suficiente de las tasas cobradas por los bancos y las pagadas a los ahorradores como para dictar un veredicto sobre sus márgenes.
La próxima prueba estará en los datos que aún faltan por publicarse. Si la morosidad sigue creciendo, habrá que comprobar si las provisiones avanzan con ella. Si el crédito se frena, habrá que distinguir entre una precaución necesaria y una restricción que deje sin financiación a negocios viables. Por ahora, la región muestra sistemas bancarios capaces de resistir, junto a clientes para quienes sostener una deuda puede volverse cada mes más difícil.
Robesphiere | Napoleon Finanzas LATAM | Bajo la Lupa | 25 septiembre 2026

