Durante años, cuando se hablaba de los grandes ganadores de la inteligencia artificial, los nombres habituales eran Nvidia, Microsoft, Amazon o Google. Oracle estaba presente, pero rara vez ocupaba el centro de la conversación. Eso está cambiando.
Los resultados correspondientes al primer trimestre fiscal de 2027, cerrado el 31 de agosto, muestran una compañía que está creciendo a una velocidad poco habitual para un gigante tecnológico de su tamaño. Oracle registró ingresos de 19.345 millones de dólares, un aumento del 30% interanual. El negocio cloud alcanzó 11.607 millones, un 62% más que un año antes.
Pero el dato realmente extraordinario está dentro de ese negocio: Oracle Cloud Infrastructure (IaaS) creció un 121%, hasta 7.400 millones de dólares. La inteligencia artificial está modificando la dimensión del negocio de Oracle.
De empresa de software a infraestructura para la IA
La transformación resulta todavía más evidente cuando se observa el resto de las divisiones. Mientras el cloud acelera, los ingresos tradicionales de software disminuyeron un 3%, hasta 5.550 millones de dólares. Las aplicaciones cloud SaaS crecieron un 10%, hasta 4.200 millones.
En otras palabras, el motor que está cambiando la historia de Oracle no es simplemente la migración tradicional hacia la nube. Es la infraestructura y, especialmente, la infraestructura necesaria para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.
Durante el trimestre, Oracle añadió 850 megavatios de capacidad de centros de datos. Desde el cierre del trimestre anterior, la compañía también asegura haber entregado más de 300.000 GPU a clientes de su nube, casi triplicando la capacidad entregada en el cuarto trimestre fiscal de 2026.
Los $664.000 millones que Wall Street está mirando
Hay una cifra que explica mejor que ninguna otra por qué Oracle vuelve a estar en el centro de Wall Street: $664.000 millones.
Es el volumen de Remaining Performance Obligations (RPO) comunicado por la compañía. El RPO representa obligaciones contractuales todavía pendientes de reconocer como ingresos. No significa que Oracle tenga hoy 664.000 millones de dólares en caja, ni que todo ese dinero vaya a convertirse inmediatamente en ventas.
Pero sí ofrece una ventana sobre la enorme cantidad de negocio contratado para los próximos años. Oracle cerró el trimestre anterior con aproximadamente 638.000 millones de dólares de RPO. Ahora son 664.000 millones.
Solo durante este último trimestre, la compañía asegura haber firmado más de 30.000 millones de dólares en nuevos contratos relacionados con servicios cloud de entrenamiento e inferencia de IA. El dato de RPO superó además el consenso recogido por Visible Alpha, que se situaba alrededor de 639.890 millones.
La demanda, por tanto, no parece ser el principal problema de Oracle. El desafío está en otra parte.
Construir la nube cuesta miles de millones
Para poder atender contratos de esta magnitud, Oracle necesita centros de datos, energía, redes y enormes cantidades de hardware. Y todo eso requiere capital.
Durante apenas los tres meses terminados el 31 de agosto, Oracle realizó 28.499 millones de dólares en gastos de capital. Un año antes habían sido 8.502 millones. Es decir, el capex trimestral se ha multiplicado por más de tres.
Al mismo tiempo, Oracle generó 23.103 millones de dólares de flujo de caja operativo, un incremento del 184%. Pero después de contabilizar las inversiones, el resultado cambia: free cash flow: -5.396 millones de dólares.
Oracle está generando mucho más dinero con sus operaciones, pero está invirtiendo todavía más para construir la infraestructura que necesita su nueva etapa de crecimiento. El negocio crece. Los contratos crecen. El flujo operativo crece. Pero también lo hace, de manera espectacular, la factura necesaria para sostener ese crecimiento.
$20.000 millones en nuevas acciones
Durante el primer trimestre fiscal de 2027, Oracle completó la venta de 20.000 millones de dólares en acciones ordinarias mediante su programa at-the-market. La operación forma parte del plan de financiación anunciado para desarrollar su infraestructura de inteligencia artificial.
Durante todo el ejercicio fiscal 2026, Oracle había invertido aproximadamente 55.700 millones de dólares en capex y terminó aquel ejercicio con un free cash flow negativo de 23.700 millones. Para financiar su expansión, durante ese ejercicio levantó 43.000 millones mediante deuda y 5.000 millones mediante capital.
Ahora, en un solo trimestre, el capex ya alcanza 28.500 millones. Esto no invalida la estrategia de Oracle. Pero explica por qué Wall Street no observa únicamente los ingresos.
Wall Street empieza a darle crédito
La primera reacción del mercado fue positiva. Las acciones de Oracle subían alrededor de un 5,5% en el premarket del viernes, después de haber avanzado cerca de un 8% en las operaciones posteriores al cierre tras conocerse los resultados.
La reacción tiene además un contexto importante: antes de estos resultados, Oracle acumulaba una caída superior al 21% en 2026, mientras el S&P 500 avanzaba aproximadamente un 11%.
Los inversores habían castigado precisamente aquello que ahora Oracle intenta demostrar: que su gigantesco gasto en centros de datos no está construyendo capacidad sin clientes detrás. Los $664.000 millones de RPO ofrecen una respuesta parcial. Clientes hay. Demanda también. Lo que todavía falta demostrar es la rentabilidad final de esa demanda.
El siguiente trimestre será otra prueba
Oracle tampoco está anticipando una desaceleración inmediata. Para su segundo trimestre fiscal de 2027 espera que los ingresos totales crezcan entre 30% y 34%, mientras los ingresos cloud deberían aumentar entre 65% y 71% en dólares.
La compañía proyecta además un beneficio por acción ajustado de entre $1,85 y $1,93. Es una guía agresiva para una empresa del tamaño de Oracle y confirma que está entrando directamente en la batalla de los grandes proveedores mundiales de infraestructura tecnológica.
Oracle ya tiene la demanda. Ahora necesita demostrar el retorno.
Este trimestre cambia parcialmente la pregunta alrededor de Oracle. La cuestión ya no es únicamente si existe suficiente demanda para justificar su expansión en inteligencia artificial. Los más de $30.000 millones en nuevos contratos AI y los $664.000 millones de RPO sugieren que esa demanda existe.
La pregunta más difícil comienza ahora. Oracle tiene que construir la infraestructura necesaria para servir esos contratos, convertir progresivamente el backlog en ingresos y conseguir que el enorme capital invertido termine produciendo flujo de caja suficiente.
Ahí estará la verdadera prueba. Porque en la carrera de la inteligencia artificial no basta con conseguir clientes. También hay que demostrar que se puede ganar dinero construyendo la infraestructura que esos clientes necesitan.
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